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Es un mito que el S XIX fuera un periodo turbulento

Guanajuato, Gto. 1 de abril 2018.- Pese a que existe la idea generalizada de que el siglo XIX en México fue un periodo de caos y turbulencia política, en el que las elecciones eran una simulación; esto es un mito, pues existen estudios que demuestran el nivel de participación ciudadana que se daba durante los procesos electorales, asegura el historiador Carlos Armando Preciado de Alba, académico de la Universidad de Guanajuato (UG).
Así, señaló que en el siglo XIX se pueden encontrar algunas formas incipientes de lo que ahora son las campañas electorales, en las que el papel de la prensa jugaba un papel muy importante en la organización del voto, la difusión y la creación de una opinión pública.
Las prácticas electorales no son un fenómeno nuevo, son parte de un proceso que tiene que ver con la búsqueda de formas más democráticas, sostiene Preciado de Alba, doctor en Historia y profesor adscrito al Departamento de Historia, en la División de Ciencias Sociales y Humanidades del Campus Guanajuato.
Mientras investigaba las élites en el siglo XIX para su tesis doctoral, el académico empezó a estudiar los espacios legislativos y las dinámicas que en ellos se generaban, lo que lo llevó a analizar los procesos electorales. Actualmente, su línea de investigación es la representación política y las prácticas electorales en el México del Siglo XIX.
Explicó que, a diferencia de las elecciones actuales que son directas, en el siglo XIX las elecciones eran de forma indirecta, se realizaban en tres etapas, -o incluso cuatro-. No fue sino a partir de la Constitución Federal de 1857, que comenzaron a realizarse elecciones directas para elegir funcionarios en ciertos niveles de gobierno, tales como los gobernadores de algunos estados.
Desde principios del siglo XIX, las elecciones se hacían a partir de jurisdicciones muy pequeñas, llamadas parroquias (una forma de organización de la población que no tenía que ver con cuestiones religiosas), quien ganaba en una parroquia era llamado elector primario, luego éstos votaban por un elector secundario, y ellos a su vez a los funcionarios. “Era un voto disgregado, pero finalmente era una forma de participación de la población”.
Los estudios históricos han demostrado que en esos procesos se involucraban personas que no necesariamente formaban parte de las élites. Además, las elecciones se daban de forma constante, para ayuntamientos se realizaban de manera anual, y se votaba por alcaldes (había ayuntamientos que tenían varios alcaldes, dependiendo de la cantidad de población), síndicos y regidores.
“Entonces era una práctica mucho más común de lo que pensamos”, asegura el Dr. Preciado de Alba, quien además mencionó que en la víspera de muchos procesos electorales se creaban periódicos para apoyar a un candidato específico, o para atacar a los adversarios. “A veces esos ataques pasan el ámbito de la retórica y se documentan hechos violentos como la quema de imprentas o de periódicos; o represiones en eventos de apoyo a algún candidato”, detalló el profesor del Departamento de Historia.
Un elemento importante fue el surgimiento de los clubes electorales, precisó el investigador, quien recordó que en el siglo XIX no había partidos políticos, “había facciones, pero no una estructura institucional partidaria como tal”.
Analizar los clubes políticos permite conocer cómo se organizaban las elecciones y se difundían las plataformas políticas. Solían estar encabezados por intelectuales, pero a partir de las listas que se conservan de los integrantes, se sabe que no todos eran miembros de la élite. “Podríamos decir que también había presencia de la clase media, e incluso encontramos movilización de clases populares, obreros, campesinos, artesanos”, afirmó el Dr. Preciado de Alba.
Agregó que un elemento que aporta información importante es la correspondencia particular, pues permite conocer cómo los candidatos o líderes de los clubes hablaban de sus estrategias de movilización y de los mecanismos para difundir su plataforma política, pero también de la manera en que iban a copar las casillas el día de la votación o pensaban defender el voto. “Porque también había muestras claras de fraudes en esos espacios electorales”.
El proceso electoral va mucho más allá del día de la votación. En ocasiones para el historiador no es tan relevante quién ganó, sino qué dinámicas y estrategias llevaron al triunfo del candidato.
La organización y movilización del voto en el siglo XIX es precisamente el tema de un proyecto en el que trabaja actualmente el académico de la UG, quien enfatizó que la idea de estos trabajos es llegar a públicos más amplios y sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la necesidad e importancia de la participación electoral.
El Dr. Carlos Armando Preciado de Alba es profesor investigador en la UG, Premio Nacional de Investigación Wigberto Jiménez Moreno (2009), miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la de la Red de estudios sobre prácticas electorales en el siglo XIX.
Cuenta con múltiples publicaciones relacionadas con procesos electorales, y estructuras legislativas, violencia electoral y clase política en el siglo XIX.

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