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La casa de estudios del estado está ligada a la Constitución de 1917: Ernesto Camarillo

Guanajuato, Gto. 25 de agosto de 2017.-“La historia de la Universidad está ligada a la Constitución de 1917 gracias a Enrique Colunga, quien a pesar de no haber nacido en Celaya estudio en el Colegio del Estado, hoy Universidad de Guanajuato, formado como abogado y representó a Celaya en Querétaro para escribir la Constitución de 1917”. Este y otros datos que tienen que ver con los aspectos que conforman la identidad de esta Casa de Estudios, fueron recordados por Luis Ernesto Camarillo Ramírez, en una charla ofrecida en la Sede El Sauz, del Campus Celaya-Salvatierra.

Este evento forma parte de las actividades que se llevaron a cabo en el Campus y sus sedes como parte del Festival Bienvenida la Cultura, organizado por la Dirección de Extensión Cultural.

En la Sala Audiovisual de El Sauz, se dieron cita estudiantes y público en general, para escuchar la historia de la Máxima Casa de Estudios del estado y compartieron sus inquietudes con el expositor, quien dio a conocer los eventos más relevantes que han dejado huella en la Institución; su génesis y evolución.

Desde la fundación del Hospicio de la Santísima Trinidad en 1732, después Colegio de la Santísima Trinidad, hasta su transformación en 1945 en Universidad de Guanajuato gracias a la iniciativa del Director del Colegio, Lic. Armando Olivares Carrillo, la Universidad tiene una historia que los alumnos pueden contar con orgullo, les dijo a los presentes.

Habló, uno por uno, de los personajes que han contribuido a la conformación del espíritu de la Universidad: desde Olivares Carrillo, Pedro Bautista Lascuráin de Retana, Marcelino Mangas, Luis Cortazar y Rábago, José Natividad Macías, y otros personajes ilustres que están tatuados en la memoria universitaria.

Difundir la historia de la Universidad de Guanajuato es importante no sólo para crear identidad entre los integrantes de la comunidad universitaria, sino para que los alumnos sepan que forman parte de una institución con una honorable historia, dijo Luis Ernesto.

“Fulgencio Vargas recupera en el Himno Universitario la leyenda del panal que estaba en la casa de doña Josefa Teresa de Busto y Moya cuando ella se cambia de casa las abejas la siguen y cuando ella muere las abejas regresan al viejo Colegio. Alguien retoma esa anécdota y se usa como un símbolo la abeja, aparte del símbolo del trabajo, y la miel como parte del conocimiento que se va adquiriendo, y por eso se habla de las aulas como el nido legendario”, rememoró Luis Ernesto Camarillo ante un público que escuchó la plática de principio a fin.

 

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